Soltar para Fluir.


Recuerdo que hace un poco más de dos meses, cuando entraba con emoción y nerviosismo a la Fundación que se convertiría en el amor de mi vida, mis compañeras me auguraban con emoción y brillo en los ojos que yo no sólo vería la transformación en los niños a través de nuestros talleres sino que también me estaba encaminando en un proceso de aprendizaje profundo y grande que se daría en mí misma.

… Y así fue, el aprendizaje estaba en todos lados y era constante. Fluía en mi mente y en mi corazón en todos los espacios, y con cada mantra, taller y meditación me hacía más fuerte y a la vez vulnerable, aprendía de mí, escuchaba todo lo que había en mi corazón y a mi alrededor, visitaba mundos que antes no conocía a los que llegaba volando con mi imaginación, me llenaba de oxígeno, de esperanza y amor; agradecía, aceptaba y fluía.


Rápidamente me sorprendí con mis cambios, físicos pero principalmente mentales, aprendí a cerrar ciclos, a aceptar la vida tal cual es, a entender que somos imanes que atraemos todo lo que queremos y que la vida es un reflejo de nuestro mundo interior. Me embellecí por dentro, me amé más que lo que nunca antes me había amado, me valoré y acepté tal cual soy, con mis kilitos de más, con mis ojos brillantes, con mi pelo abundante, con mi sonrisa transparente y ante todo, con un corazón más libre de prejuicios, rencores y juzgamientos.


De pronto se activó en mí un mecanismo de vivencia más primitivo pero real y placentero, mi sexto sentido se activó al 100%. Presentía la mayoría de las cosas antes de que pasaran, y la sonrisa y la tranquilidad me acompañaban a todas partes.


Mi mayor aprendizaje hasta el momento ha sido sobre la aceptación, la fluidez y la necesidad de soltar el pasado. Recuerdo con claridad cómo mi compañera Marcela me ayudó a entender con claridad mi dificultad para soltar personas y situaciones en mi vida, cuando una vez me explicó que yo empuñaba mucho mi mano y que no era precisamente por estrés, sino que se debía a la forma en la que me aferraba a cosas que simplemente estaban fluyendo a través de mí.

Hoy, mientras tengo el corazón más noble y transparente, mis compañeras me siguen guiando en mi camino de transformación ayudándome a soltar, soltar y soltar. «Lauri uno no puede soltar y agarrar al mismo tiempo. Camina con calma, date el tiempo de sanar. Hay que aprender a ir en la vida sin encasillar todo ni forzar las cosas, en la mayoría de los casos los planes divinos son más grandes de lo que nosotros mismos imaginamos».


Gracias, mil gracias por darle alas a mi corazón para amar, sentir y fluir. 

Escrito por: Laura Neira, Líder de Comunicación y Marketing

Amar Vivir Hoy 


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